DEPORTE

La gestión de la recuperación en las diferentes disciplinas deportivas

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La gestión de la recuperación en las diferentes disciplinas deportivas

La gestión de la recuperación en las diferentes disciplinas deportivas

 

por Simone Bisello


La recuperación es el momento clave en el que podemos aprovechar los beneficios de la actividad física: es en esta fase cuando el cuerpo se adapta y mejora. Toda actividad deportiva, de hecho, implica un estrés fisiológico que, si no se compensa adecuadamente, puede traducirse en una reducción del rendimiento y en una mayor predisposición a las lesiones.

Ya se trate de deportes de resistencia, de fuerza y entrenamiento híbrido, o de deportes de equipo, la gestión de la recuperación requiere estrategias específicas que integren nutrición, suplementación e hidratación.


Las bases fisiológicas de la recuperación


El entrenamiento representa un estímulo que pone a prueba al organismo, generando una serie de microalteraciones fisiológicas que alteran temporalmente su equilibrio.

De hecho, se producen:

  • Agotamiento progresivo de las reservas de glucógeno muscular (es decir, las reservas de carbohidratos presentes en los músculos)
  • Microrroturas de las fibras musculares
  • Deshidratación y pérdida de electrolitos
  • Aumento del estrés oxidativo y de los procesos inflamatorios

Si se gestiona correctamente, la recuperación permite al organismo reconstruir los tejidos, recargar las reservas energéticas y restablecer el equilibrio interno. Es precisamente en esta fase donde tiene lugar la verdadera adaptación fisiológica, que transforma el esfuerzo en mejora del rendimiento.

Sin embargo, según la disciplina practicada, las estrategias de recuperación deben adaptarse a las necesidades específicas del atleta, de modo que cada entrenamiento represente un paso adelante.

La recuperacion de Jannik Sinner

La recuperación en los deportes de resistencia


En los deportes de resistencia, como la carrera, el ciclismo, el triatlón o el esquí de fondo, el principal factor de estrés está representado por el agotamiento de las reservas de glucógeno muscular y la pérdida de líquidos y electrolitos.


Restauración energética: la importancia de los carbohidratos 

La reposición de las reservas de glucógeno es esencial, ya que constituye la principal fuente de energía necesaria para rendir en las sesiones posteriores.
La forma más sencilla y eficaz de lograrlo es incluir una cantidad adecuada de carbohidratos en la dieta.
Para un atleta de resistencia que entrena 3–4 veces por semana, las necesidades diarias rondan los 5–6 g de carbohidratos por kg de peso corporal.
Sin embargo, en contextos más exigentes —antes de una competición larga, en caso de entrenamiento intenso dentro de las 24–36 horas posteriores a una actividad, o en periodos de alta carga semanal— la ingesta puede aumentar hasta 8–10 g/kg de peso corporal.

En estas situaciones, no solo importa la cantidad total de carbohidratos, sino también su tipo y el momento en que se consumen (timing de ingesta).
Las evidencias científicas* indican que, para favorecer una rápida síntesis de glucógeno, se recomienda ingerir aproximadamente 1 g de carbohidratos por kg de peso corporal por hora durante las primeras 3–4 horas tras la actividad. Un retraso de 2 horas o más puede reducir su eficacia hasta en un 40–50%.

En cuanto al tipo, en las horas posteriores a la actividad es preferible elegir carbohidratos de alto índice glucémico, ya que se asimilan rápidamente, estimulan una mayor respuesta insulínica y favorecen el depósito de glucógeno en el músculo.
Por ejemplo: pan blanco, arroz, patatas, compotas de fruta como alimentos; glucosa y maltodextrinas si se prefiere la practicidad de los suplementos.
Una estrategia eficaz para optimizar la recuperación es tomar una bebida de recuperación con carbohidratos de rápida absorción (como glucosa o maltodextrinas) inmediatamente después de la actividad, e incluir comidas ricas en carbohidratos en las horas posteriores.

*(Ivy JL, Katz AL, Cutler CL, Sherman WM, Coyle EF. “Muscle glycogen synthesis after exercise: effect of time of carbohydrate ingestion.” Journal of Applied Physiology, 1988;64(4):1480–1485. DOI: 10.1152/jappl.1988.64.4.1480)

La recuperacion de Nadia Battocletti


Proteínas para la recuperación

En los deportes de resistencia, la ingesta proteica necesaria para apoyar la recuperación es de aproximadamente 1,2–1,6 g de proteínas por kg de peso corporal al día. El aspecto más importante es alcanzar esta cantidad a lo largo del día, distribuyéndola en 4–5 comidas, también mediante suplementos proteicos como proteínas whey o proteínas vegetales en polvo.

No obstante, para optimizar aún más la recuperación, se recomienda:

  • Incluir una comida con unos 30–40 g de proteínas dentro de la hora siguiente al final de la actividad
  • Asegurar que la bebida de recuperación post-entrenamiento contenga aminoácidos de cadena ramificada (BCAA) y glutamina

De este modo se proporciona un “disparo inicial” de aminoácidos clave para la síntesis proteica, que luego se completa con la comida principal, garantizando un conjunto completo de aminoácidos para la recuperación.


Rehidratación en los deportes de resistencia: la importancia del agua y los electrolitos

La rehidratación constituye un componente esencial de la recuperación en los deportes de resistencia, ya que la pérdida de líquidos y sales minerales a través de la sudoración puede ser significativa.
El objetivo es restablecer el equilibrio hídrico dentro de las 4–6 horas posteriores a la actividad. Para ello, se recomienda ingerir una cantidad de líquidos equivalente a aproximadamente 1,5 veces el peso corporal perdido: por ejemplo, una pérdida de 2 kg equivale a una necesidad de unos 3 litros de líquidos.
Sin embargo, el agua por sí sola no garantiza una rehidratación completa. Es importante reponer también los electrolitos —en particular sodio, potasio y magnesio— que favorecen la retención de líquidos, el equilibrio electrolítico y la función neuromuscular.

El sodio, en particular, desempeña un papel clave en el mantenimiento del volumen plasmático y en la estimulación de la sed, facilitando así la recuperación de los líquidos perdidos.
Las bebidas rehidratantes ricas en electrolitos representan una opción práctica y equilibrada, mientras que los alimentos naturalmente ricos en agua y minerales, como frutas frescas y verduras, completan de manera natural el proceso de rehidratación en las horas posteriores a la actividad.

Recuperacion para resistencia

Recuperación en los deportes de fuerza y entrenamiento híbrido


En estos deportes (combinaciones de ejercicios aeróbicos y de fuerza en una misma sesión, que alternan fuerza, velocidad y resistencia, con fases de intensidad variable), el principal factor de estrés no es tanto el agotamiento del glucógeno como la tensión muscular y neuromuscular.
Los entrenamientos provocan microrroturas en las fibras musculares y requieren estrategias específicas (profundiza AQUÍ) de recuperación para favorecer la reparación y el crecimiento muscular.
También en este contexto, la nutrición desempeña un papel clave.


Proteínas y reparación muscular

La recuperación muscular depende en gran medida de la disponibilidad de aminoácidos necesarios para la síntesis proteica. Por ello, es fundamental asegurar una ingesta proteica diaria adecuada, de aproximadamente 1,7–2 g de proteínas por kg de peso corporal, distribuida en 4–5 comidas. Para estimular eficazmente la síntesis proteica, se recomienda consumir una porción de proteínas de alto valor biológico (como un batido proteico a base de proteínas whey o proteínas con alto contenido de leucina) inmediatamente después del entrenamiento.
En las comidas principales, es importante incluir fuentes proteicas completas —clara de huevo, lácteos, carnes magras, pescado— capaces de aportar todos los aminoácidos esenciales, y en particular al menos 2,5 g de leucina, el aminoácido que desencadena la síntesis proteica. Para cubrir esta necesidad, puede ser útil recurrir a suplementos de aminoácidos esenciales.
Finalmente, para quienes buscan aumentar la masa magra, resulta beneficioso incluir un tentempié nocturno con 25–30 g de proteínas, que ayude a mantener la síntesis proteica también durante las horas de sueño.


Recuperación energética en los deportes de fuerza y entrenamiento híbrido

En los deportes de fuerza e híbridos, las necesidades de carbohidratos varían según la intensidad y duración del entrenamiento: en los días con sesiones de alta intensidad o con componente aeróbico (típico del entrenamiento híbrido), la ingesta puede ser mayor, mientras que en los días de fuerza pura puede ser menor. El rango diario se sitúa aproximadamente entre 3 y 6 g de carbohidratos por kg de peso corporal.
Para optimizar la recuperación tras sesiones híbridas muy intensas, que combinan un gran esfuerzo muscular con el agotamiento del glucógeno, la bebida post-entrenamiento debe contener tanto carbohidratos de rápida absorción como proteínas.
En sesiones con sudoración significativa, también se recomienda aplicar las mismas estrategias de reposición de electrolitos utilizadas en los deportes de resistencia, ingiriendo líquidos y sales minerales para favorecer la recuperación y la función neuromuscular.

Recuperacion entrenamiento hibrido

La recuperación en los deportes de equipo


La recuperación en los deportes de equipo se asemeja mucho a la del entrenamiento híbrido, ya que estas disciplinas combinan componentes aeróbicos y anaeróbicos variables según el rol y la intensidad del juego.
Es necesario favorecer tanto la síntesis de glucógeno muscular como la regeneración de los tejidos, que pueden verse sometidos a estrés por esfuerzos excéntricos, choques, colisiones o desaceleraciones bruscas.
Las estrategias de recuperación inmediatamente posteriores al entrenamiento o partido deben incluir la ingesta tanto de carbohidratos (en forma de maltodextrinas) como de proteínas de alto valor biológico (como las whey).

En los días siguientes, será oportuno ajustar la ingesta nutricional, especialmente la de carbohidratos, según el rol y el gasto energético individual.
Los roles dentro del equipo son distintos y, en consecuencia, también las necesidades energéticas y de recuperación varían de un atleta a otro.
Cuando la siguiente competición está prevista dentro de 48–72 horas, puede ser útil la suplementación con creatina monohidratada (aproximadamente 3 g diarios, valorando posibles aportes adicionales con un especialista), comenzando desde la primera comida sólida tras el partido. Esta estrategia contribuye a aumentar la velocidad de resíntesis del glucógeno hasta en un 80% dentro de las 24 horas posteriores al ejercicio, favoreciendo una recuperación más rápida y completa.

Recuperacion deportes de equipo


Gestión del estrés oxidativo y de la inflamación inducida por el ejercicio


Independientemente de la disciplina practicada, las actividades físicas intensas o prolongadas favorecen el estrés oxidativo y los procesos inflamatorios. Estas respuestas fisiológicas, si no se gestionan adecuadamente, pueden comprometer la capacidad de recuperación, aumentar el riesgo de lesiones y reducir la continuidad del entrenamiento.
Para contrarrestar estos efectos, puede ser útil el consumo de alimentos naturalmente ricos en antioxidantes —como frutos rojos, cítricos, verduras de hoja verde o té verde—, así como el uso de suplementos específicos que apoyen la recuperación.

Entre ellos, el extracto de cereza ácida (Tart Cherry) ha demostrado ser especialmente útil cuando se toma en las horas posteriores a los entrenamientos más intensos, gracias a la acción antioxidante de los polifenoles que contiene.
Paralelamente, una suplementación diaria con omega-3 (al menos 2 g totales de EPA y DHA) puede ayudar a modular la inflamación sistémica y favorecer la recuperación muscular a largo plazo.
Es importante subrayar que estos nutrientes no sustituyen, sino que complementan la acción de los carbohidratos, las proteínas y una hidratación eficaz, contribuyendo a crear un enfoque sinérgico y eficaz para la recuperación.

Conclusiones

La gestión de la recuperación representa un aspecto fundamental de la planificación deportiva, al mismo nivel que el propio entrenamiento.
Solo mediante un equilibrio eficaz entre estímulo y recuperación el organismo es capaz de:

  • adaptarse,
  • mejorar el rendimiento,
  • prevenir sobrecargas o lesiones.

Las estrategias más eficaces se basan en tres pilares fundamentales —nutrición, hidratación y gestión del estrés fisiológico— que deben ajustarse según la disciplina y la carga de trabajo.

 

 

Bibliografía 

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- Wolfe, R. R. (2017). Branched-chain amino acids and muscle protein synthesis in humans: Myth or reality? Journal of the International Society of Sports Nutrition, 14, 30. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5568273/ 

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