DEPORTE

Entrenar en vacaciones:

cómo gestionar energía, adaptación y recuperación.

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DEPORTE

Entrenar en vacaciones:

cómo gestionar energía, adaptación y recuperación.

Entrenar en vacaciones: 


cómo gestionar energía, adaptación y recuperación.

 

por Simone Bisello


Las vacaciones son el período ideal para elevar el entrenamiento, pero factores como el calor, la humedad, la altitud y horarios distintos requieren una gestión cuidadosa de la actividad física y la alimentación. Sin un enfoque correcto, el aumento de la carga puede generar estrés. Por lo tanto, es fundamental modular la preparación para mantener un rendimiento elevado y disfrutar plenamente de las salidas.


Qué le sucede al cuerpo con el aumento repentino de las cargas de entrenamiento


Las vacaciones son un momento perfecto para dedicarse más a la actividad deportiva y mejorar la forma física. Es, por lo tanto, natural aumentar el volumen y la intensidad de los entrenamientos.

Sin embargo, es importante hacerlo con atención: un incremento demasiado rápido puede provocar molestias musculares post-entrenamiento, los llamados DOMS (Delayed Onset Muscle Soreness), que aparecen 24–48 horas después del esfuerzo y pueden dificultar la continuidad de las sesiones, o incluso favorecer problemas por sobrecarga.
El aumento de las horas de entrenamiento también conlleva una mayor demanda energética. Por ello, apoyar al cuerpo con una alimentación adecuada se vuelve esencial para evitar bajadas en el rendimiento y mantener buenos niveles de energía día tras día.
Debemos considerar, además, que durante las vacaciones se pueden encontrar condiciones ambientales más exigentes, como calor, humedad o altitud, que intensifican el estrés para el organismo, alargando los tiempos de recuperación entre sesiones.


Clima, horarios y entorno


En vacaciones se puede aumentar la carga de trabajo sin horarios estrictos y en un contexto a menudo favorable, pero se pueden enfrentar condiciones ambientales particulares, que complican la gestión de la actividad física.
El calor y la humedad intensifican la sudoración, causando una pérdida considerable de líquidos y de sodio, mineral esencial para mantener el equilibrio electrolítico. En los primeros días de aclimatación, esta pérdida puede superar los 1,5 gramos de sodio por litro de sudor, a menudo visible en forma de manchas blancas en la ropa al finalizar el entrenamiento.

Entrenar en altitud añade una dificultad adicional: el aire enrarecido aumenta la diuresis y la frecuencia respiratoria, acelerando la deshidratación.
Por último, consumir comidas fuera de casa hace más complejo mantener una dieta regular y equilibrada en todos los macro y micronutrient


Cómo prepararse para el entrenamiento en vacaciones: consejos prácticos


No descuidar la aclimatación

En los primeros días, sobre todo en caso de cambios significativos de altitud o clima, es fundamental limitar la intensidad de los entrenamientos, para evitar un exceso de estrés fisiológico y prevenir el sobrecansancio. En altitud, por ejemplo, la reducida disponibilidad de oxígeno aumenta rápidamente la fatiga muscular y ralentiza los tiempos de recuperación. En los primeros 3–4 días siempre se aconseja optar por sesiones de baja intensidad, permitiendo así al cuerpo aclimatarse y adaptarse gradualmente.


Controlar la frecuencia y la distribución de los entrenamientos intensos

Durante la primera semana, limitar a un máximo de dos días consecutivos los entrenamientos intensos o de alta carga. Solo después se podrá llegar a un máximo de tres días consecutivos. Cada dos o tres días de carga es recomendable incluir al menos un día de recuperación activa, que prevea actividades breves (no más de una hora) y de baja intensidad. También se puede considerar incluir un día de descanso completo de la actividad específica, durante el cual se pueden realizar ejercicios complementarios como natación para corredores o ejercicios de core stability y movilidad para ciclistas.


Modular el horario de los entrenamientos según las condiciones ambientales

Para reducir el estrés térmico, programar las sesiones durante las horas más frescas del día, como al amanecer o al final de la tarde. Si se entrena en ayunas, o después de un desayuno ligero, es importante asegurarse de haber consumido una cantidad adecuada de carbohidratos ya desde la cena del día anterior.


Monitorear las señales de fatiga y adaptar el plan de entrenamiento

Prestar atención a parámetros como la frecuencia cardíaca en reposo, la calidad del sueño, las sensaciones musculares y el nivel general de energía. Si se observan signos de fatiga excesiva, reducir la intensidad o la duración de los entrenamientos e incrementar los días de recuperación.


Considerar masajes y técnicas de recuperación

Para favorecer la regeneración muscular y mejorar la circulación, incluir en el programa técnicas de recuperación como masajes o el uso de foam rollers. Estas prácticas ayudan a reducir la tensión muscular, mejoran la movilidad articular y pueden aliviar los dolores post-entrenamiento.


Nutrición y integración específica en vacaciones


Cuando el volumen y la intensidad de los entrenamientos aumentan, y las condiciones ambientales cambian, se vuelve imprescindible adaptar la propia alimentación y suplementación.


Carbohidratos para la actividad deportiva: la base energética

Entrenar con frecuencia e intensidad crecientes implica un incremento significativo de la necesidad de carbohidratos, tanto en la dieta diaria como durante la actividad física. A nivel diario, sobre todo si se entrena intensamente durante varios días consecutivos, el requerimiento puede llegar hasta 7–8 gramos de carbohidratos netos por kilogramo de peso corporal.

Durante el entrenamiento, se recomienda consumir entre 30 y 60 gramos de carbohidratos cada hora, con la posibilidad de llegar gradualmente hasta 90 gramos, en caso de actividades largas y muy intensas.
En este contexto, el uso de productos específicos, como las mezclas de carbohidratos en proporción glucosa:fructosa 2:1, disponibles en forma de geles, barritas o bebidas, representa un apoyo eficaz para sostener el rendimiento, optimizar la absorción energética y reducir el riesgo de trastornos gastrointestinales.


Hidratación y reintegración de electrolitos

Durante la actividad física en ambientes calurosos, es esencial mantener el equilibrio electrolítico, reintegrando las sales perdidas con el sudor, para contrarrestar la fatiga y las bajadas de rendimiento. Por ello, se recomienda el uso de bebidas isotónicas o productos específicos, como geles y barritas enriquecidos con sodio, sobre todo en la fase de aclimatación.
En la fase de recuperación, la rehidratación requiere tiempo. Después de un entrenamiento intenso, pueden ser necesarias hasta seis horas para restablecer los niveles de líquidos y electrolitos. Se recomienda beber aproximadamente el 150% del volumen de líquidos perdidos con el sudor, añadiendo 200–400 mg de electrolitos por litro, para favorecer la absorción.

Cómo estimar la pérdida de líquidos durante el entrenamiento

Un modo sencillo de saber cuántos líquidos se pierden durante la actividad física es controlar el propio peso corporal antes y después del entrenamiento: cada kilo de menos corresponde a aproximadamente un litro de sudor perdido. A este valor hay que añadir los líquidos eventualmente ingeridos durante el ejercicio.
Por ejemplo, si una persona pesa 70,0 kg antes del entrenamiento y 68,7 kg después, ha perdido 1,3 litros de sudor. Si mientras tanto ha bebido medio litro de agua, la pérdida total será de aproximadamente 1,8 litros. En este caso, se recomienda reintegrar unos 2,7 litros.


Atención a la recuperación: carbohidratos y proteínas

Una recuperación rápida es crucial para permitir al cuerpo prepararse para nuevas sesiones de entrenamiento. En la primera hora después del ejercicio, es importante consumir una mezcla de carbohidratos de rápida absorción y proteínas de alto valor biológico. Las directrices sugieren consumir entre 0,5 y 1 gramo de carbohidratos netos por kilogramo de peso corporal, combinados con proteínas, preferiblemente whey (suero de leche) aislado o whey con alto contenido de beta-lactoglobulinas.


Aminoácidos esenciales: un apoyo práctico y funcional

Los aminoácidos esenciales son indispensables para la síntesis proteica y la consiguiente recuperación muscular, pero su ingesta puede resultar insuficiente cuando la alimentación es irregular o pobre en proteínas de calidad. En estos casos, la integración de EAA representa una solución práctica y funcional: pueden utilizarse para completar comidas o tentempiés que no aporten fuentes proteicas completas, como carne, pescado, huevos o productos lácteos.


Extracto de cereza ácida y omega-3: completa tu recuperación

El extracto de cereza ácida (Tart Cherry) es conocido por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes gracias a los polifenoles particulares – las antocianinas – que contiene. Representa un aliado valioso para contrarrestar los DOMS.
Los omega-3, en particular EPA y DHA, también contribuyen a reducir la inflamación, combatiendo los dolores musculares. La dosis diaria recomendada es de unos 1,5–2 gramos.

La integración combinada de extracto de cereza ácida y omega-3 en la rutina post-entrenamiento contribuye a optimizar los tiempos de recuperación, apoyando el rendimiento general.

Conclusiones

  • Adaptar el entrenamiento (intensidad y volumen) en función del clima, la altitud y los horarios
  • Aumentar gradualmente la carga de entrenamiento para evitar sobrecargas
  • Adecuar el aporte energético y el consumo de carbohidratos
  • No subestimar la hidratación, sobre todo en condiciones climáticas desfavorables
  • Valorar una bebida de recuperación post-entrenamiento si se entrena todos los días, para favorecer la recuperación muscular
  • Utilizar suplementos estratégicos como extracto de cereza ácida y omega-3 para optimizar la recuperación
  • Monitorear fatiga y señales de estrés para modular entrenamiento y recuperación

Entrenar en vacaciones requiere atención: escuchar al propio cuerpo y adaptar el entrenamiento y la nutrición hará posible afrontar cada sesión con más energía, menos fatiga y mayor satisfacción: la combinación ideal entre rendimiento y disfrute.

 

 

Bibliografía

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AVISO IMPORTANTE: la información contenida en este artículo tiene un propósito exclusivamente divulgativo y no sustituye el asesoramiento de un médico o de un profesional sanitario cualificado. El contenido está dirigido a personas sanas: cualquier pauta nutricional o plan de actividad física debe ser supervisado por un profesional competente, conforme a la legislación vigente en cada país. Enervit S.p.A. no asume ninguna responsabilidad sobre el uso que se haga de esta información, la cual tiene carácter puramente educativo. Antes de iniciar cualquier programa nutricional o de ejercicio físico, se recomienda consultar con su médico o especialista de confianza.